miércoles, 23 de noviembre de 2011

M, el vampiro de Düsseldorf



‘Pronto vendrá el vampiro con su cuchillo y hará contigo picadillo.’

Con esta tonadilla infantil comienza otra película de Fritz Lang, 'M, el vampiro de Düsseldorf (1931)', uno de los mejores títulos que van a pasar por este blog, porque de hecho creo que es una de las mejores películas de la historia. En este caso lo de 'obra maestra' es literal, ya que este film fue innovador en muchas cosas, argumentales y técnicas. Por primera vez pudo experimentar Lang con el sonido, y supo aprovecharlo bien. Lo que muchas veces se olvida es que con la llegada del sonido también llegó el silencio. Las películas mudas no usaban los silencios, porque sencillamente no los tenían. En esta película el silencio es inquietante, la música es inquietante... Nuestros oídos no olvidarán facilmente esa melodía de Peer Gynt silbada por Peter Lorre, que debutó en el cine magistralmente.

Düsseldorf era una ciudad industrial que sufría malos tiempos, había mucha miseria, y en aquellos años también mucha delincuencia. Una serie de crímenes sexuales destacaron especiálmente por su crudeza. Parecía que tras ellos había un mismo autor. Le llamaron el 'vampiro', pero se llamaba Peter Kürten, 'el rey de las patologías sexuales'. Me parece una persona sumamente interesante, ya hablé en una ocasión de él en mi antiguo blog, pero mal que me pese, será mejor que le olvidemos ahora. Lang y Thea, su mujer, se inspiraron en los crímenes de Düsseldorf para hacer el guión, pero lo importante del film no es la indagación psicológica del asesino, sino la histeria de la ciudad, la auténtica protagonista.


La película nos muestra todas las capas sociales, todas los engranajes y las esquinas de una ciudad que responde a unos atroces crímenes y busca a su chivo expiatorio. Podemos ver desde la reacción de los niños jugando en los patios e inventando canciones macabras - me reconozco en ellos - hasta el mundo del hampa, pasando por la policía y por las clases bajas. La ‘gente decente’ y los de arriba presionan a la policía; La policía acosa más que nunca a sus sospechosos habituales, hay más redadas y detenciones, la ciudad es una neurosis colectiva. Los representantes del hampa, desde sus oscuros escondrijos planean encontrar al asesino ellos mismos. Vemos muchas caras, muchas vidas e intereses; no hay buenos ni malos, hay gente. 

El acoso y persecución que sufre Peter Lorre es tremendo, y está lleno de escenas magistrales. Finalmente el asesino es atrapado por la chusma. Lo quieren linchar y asesinar brutálmente, desean descargar toda su bilis contra él. 'El asesino entre nosotros' iba a ser el controvertido título del film. ¿Quién es el asesino? Al final es una víctima, un bicho pequeño al que se quiere aplastar. Magnífico su discurso final. ¿Por qué una M? 'M' es la primera letra de Morder – ‘asesino’ en alemán -, pero también es la letra que parece verse en casi todas las palmas de las manos. M es la marca que podemos tener cualquiera. Todos podemos ser señalados. 

 Curiosamente el subtítulo de esta película - 'Un asesino entre nosotros' - dio problemas a Lang: ‘Cuando intentaba hacer M en 1931 (su título original era El asesino entre nosotros), recibí amenazantes cartas anónimas donde se me decía que el gran estudio de Staaken me estaba prohibido. Pero ¿por qué esa prohibición incomprensible contra una película sobre el asesino de niños de Düsseldorf? (…) Creían, ciegamente, que el título 'Asesino entre nosotros' quería decir una película contra los nazis.’

Pero ya seguiré hablando de los problemas de Fritz Lang la próxima vez. Si no habéis visto 'M', vedla y haceros un favor. Y si la habéis visto, siempre podréis verla otra vez. Os dejo la primera escena, para que abráis boca:

viernes, 18 de noviembre de 2011

Las tres luces



'Algo que había en aquella película me conmovió profundamente, iluminando mi vida.' 

(Luis Buñuel hablando sobre ''Las tres luces'')

Hoy toca una de Fritz Lang. Algunos os preguntaréis porqué he invitado a este señor a cenar cuando evidentemente no hizo ninguna 'peli de miedo'. ¿O sí la hizo? ¿Pero qué carajo es una peli de miedo? No importa, el género del terror tampoco estaba inventado en aquellos tiempos. Hasta ahora estamos tratando las películas alemanas que influyeron, unas más, otras menos, en la futura formación del género en Hollywood. Lang fue uno de los directores más influyentes desde los inicios del cine, de los que sentaron cátedra, además de por sus productos, por su modo de hacer las cosas. Nunca estaba satisfecho con el resultado, era muy exigente consigo mismo, durante el proceso de creación de la película lo quería controlar todo, siendo uno de los primeros omniscientes directores con alma de productores.

Lang también exigía el máximo de cada una de las personas que trabajaban para él, y podía llegar a ser muy desagradable, pero con los actores era diferente, solía mimarles más: ‘El buen director es el que puede extraer del actor la esencia de su carácter. No creo que un buen director sea el que imprime su personalidad a cada actor. No quiero ver veinte pequeños Fritz Lang agitándose en la pantalla.’

En cuanto a la temática de sus películas, se me ocurre la imagen de una operación quirúrgica. Sus películas intentaron destripar a la sociedad de su tiempo y mostrarla a corazón abierto. Su bisturí también quiso indagar en la dimensión humana más profunda, los problemas que desbordaban los contextos históricos concretos. ‘El cine no es solamente el arte de nuestro siglo. Es el arte para los jóvenes (...) Y debe ser crítico. Como imaginaréis, el cine de Lang causó no pocas discusiones, la gente siempre se esperaba un final feliz, y que éste quede bien claro. ¿Es necesariamente pesimista un film que muestre tantos problemas sin intentar atacarlos? Hay que bucear bajo las historias, pero dejemos una vez más que nos lo cuente el propio Lang: 

‘No creo que la vida sea demasiado dulce. Pero mi conclusión no es pesimista. En ''Mientras Nueva York duerme'' vemos la lucha de cuatro hombres para obtener una posición social, uno por dinero, otro por el poder, el tercero no lo sé, y el último porque ama esto. Pero el que gana es el que tiene un ideal. Esto quiere decir que si haces siempre lo que debes hacer sin detestarlo, si no tienes necesidad de escupir en el espejo cuando te miras en él por la mañana, recibirás lo que deseas. Entonces, ¿dónde está el pesimismo en mis películas?’


Vayamos a ''Las tres luces'', aquella película que tanto nos impresionó a Acceso, Asier y a mi cuando la vimos en aquella clase por primera vez. Fue una optativa muy interesante, y a día de hoy puedo decir que ha sido una de las asignaturas de las que saqué más partido de toda la carrera. Además, estábamos apenas tres o cuatro alumnos en clase, y aunque la hora no era buena (las tres y media de la tarde), solíamos ir con muchas ganas, porque nos gustaba. Pero vayamos de una vez a la peli en cuestión. 'Der Müde Tod' (1921) - que significa 'la muerte cansada', pero que en España se tituló 'Las tres luces' - es una peli de la primera época de Lang, una joya del cine mudo. Si recordáis aquello que os conté sobre 'el sentido trágico alemány su romanticismo, mejor, porque éste es un buen ejemplo de obra puramente romántica desde el guión hasta la fotografía. A ésta también se la mete en el saco del cine expresionista alemán, pero Lang nunca pretendió hacer una película de 'esa nueva moda del expresionismo', como él decía.

La peli trata sobre el sinsentido de la fatalidad. La Muerte (Bernhard Goetzke) no sabe porqué ocurren las desgracias, él solo es el ejecutor, está cansado pero nunca podrá descansar en su eterna labor. Una joven pareja llega a un pueblo, la Muerte se lleva a su marido de forma inesperada y sin ninguna razón, así que la mujer intenta buscarlo desesperadamente. La Muerte le da entonces una oportunidad de recuperarlo: Hay tres velas a punto de consumirse, cada una de ellas es una vida, y si ella consigue salvar aunque solo sea una de esas vidas, su marido volverá.


La película ahora nos lleva a Bagdad, donde otra pareja de enamorados (son siempre los mismos actores) sufre también la fatalidad del destino. La joven no consigue evitar el fatal desenlace, como tampoco lo conseguirá en los siguientes viajes, donde siempre habrá una joven pareja que, como ellos, sufre una fatalidad sin sentido. La segunda vela nos traslada a la Venecia del Renacimiento y la tercera a la exótica China. Un ejercicio delicioso para Lang, al que siempre le gustaron los viajes remotos. Además aprovecha para incluir algunas escenas que en su momento asombraron por el despliegue de imaginación y efectos, y que hoy gustan por el encanto del viejísimo arte del cine. Me estoy refiriendo a los trucos del mago, cuando hace aparecer un ejército de diminutos hombres al servicio del tirano chino.

Tras los fracasos, la mujer intenta que ancianos y mendigos le cedan su vida, sin conseguirlo. Incluso llega a tener un bebé entre los brazos para cedérselo a la Muerte a cambio de que vuelva su esposo, pero al final no lo hace. Así que ella misma se entrega a la Muerte para poder solo así encontrarse con su amado. ¿Por qué ocurren las desgracias? ¿Por qué a mi? Nadie, ni la Muerte misma tiene las respuestas.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Tras la sombra de Nosferatu (2)




Nosferatu y el satanismo

'Nosferatu' ha aterrado a espectadores de distintas épocas. En América hubiera sido inconcebible en los años veinte y aún cuesta imaginarla más tarde, debido a la puritana censura. Pero no sólo los aspectos fantásticos y macabros, la sonada interpretación homoerótica, las ratas saliendo de la tumba y esas cosas que tanto espantaban a los censores son lo reseñable en este aspecto. Hay que tener en cuenta la relación de esta película con el satanismo. El refinado Murnau era amante de dejar claves ocultas en sus películas, y al parecer en 'Nosferatu' se dejaron pistas de idearios ocultistas, tales como el rosacruz 'Ritual de la muerte egipcia'. Albin Grau, al que se le pude adjudicar gran peso en la creación artística del film, perteneció al O.T.O. y fue gran maestre de la Fraternitas Saturni. El mismo Grau fue el que se encargó de plasmar la doctrina que llamó del 'Demiurgo Nosferatu'. Ni siquiera sabemos cual era el verdadero nombre de Grau. Más y más significados va acumulando esta vieja película.


La cruzada de Florence Stoker

Todo aquel que conoció en persona a la viuda de Bram Stoker estaba de acuerdo en que era una agradable y distinguida dama. Lo cierto es que esta, en apariencia, inofensiva señora se convirtió en el principal enemigo del equipo de Murnau. La sra.Stoker se enteró de la existencia de la película 'Nosferatu, eine Symphonie des Grauens' cuando ésta ya había sido estrenada y luchó desesperadamente para que se eliminara de la faz de la tierra. La culpa primera - si podemos hablar de culpas - fue de Murnau, que jamás pidió permiso a la viuda del escritor de Drácula para adaptar su obra al cine. Al contrario, precisamente para evitar complicaciones cambió sutilmente los nombres de toda la plantilla de personajes: 'Drácula' pasaría a llamarse 'Orlok', el inglés 'Harker' sería el alemán 'Hutter', etc. También es cierto que en aquella época no existía una clara legislación de derechos de autor, aquello era aún muy confuso. Lo que ocurrió fue que Florence Stoker ganó su batalla y 'Nosferatu' fue condenada a ser destruida hasta la última copia. Si aún podemos disfrutar de ella es gracias a varias copias que se salvaron de la quema fuera de Alemania, en parte por la fortuna de que cuando Florence Stoker se enteró del asunto la película ya había sido estrenada. De todas formas, durante décadas se distribuyeron distintas versiones cortadas de la película, y no se pudo encontrar y restaurar una copia intacta hasta hace relativamente pocos años.


Drácula y Nosferatu

Creo que es mejor dejar de lado la novela 'Drácula' a la hora de ver esta película. La obra en sí tiene un sentido diferente, aunque el argumento parezca el mismo. De todas formas comentaré a modo de curiosidad algunos parecidos y diferencias importantes y superficiales entre ambos vampiros.

El cristianismo está ausente de 'Nosferatu', mientras que tiene su importancia en 'Drácula'. Tampoco hay referencia directa a la sexualidad en 'Nosferatu', y si la hay apenas es perceptible, mientras que el sexo está implícito entre las líneas de la novela, quizás aún más que el cristianismo. El vampiro de 'Nosferatu' es destruido por los rayos del sol, cosa que ha influido decisivamente en la cultura popular posterior sobre vampiros. Esto es una invención de la película, ya que el 'Drácula' de Stoker no muere por el efecto del sol, sólo sufre molestias. Tampoco podía Drácula reflejarse en los espejos ni proyectar sombra alguna, mientras que la sombra es crucial en Nosferatu. Por otro lado, el personaje de la novela 'Drácula' no es romántico, como tampoco lo es 'Nosferatu'. La imagen del vampiro romántico no proviene de la novela de Stoker, sino de otras obras literarias. 'Nosferatu' muestra el horror explícito - para algunos, demasiado explícito - del rey de los vampiros de modo magistral, aunque se aleje de la novela en muchas otras cosas.

La sombra del vampiro

Han surgido múltiples leyendas alrededor de esta película, algunas de ellas verdaderas y otras evidentemente falsas. Como ejemplo más notable de éstas últimas está la leyenda de que Max Schreck, el actor que encarnó al conde Orlok, era un auténtico vampiro. Se contaba que durante el rodaje nunca se dejó ver sin el maquillaje. Este último dato es dudoso, pero lo que también es dudoso es que Schreck fuera el único actor que encarnara al vampiro durante la película. Si bien en las escenas principales Nosferatu es claramente Max Schreck, se especula que en alguna escena marginal pudiera ser otro actor. Esto se podría deber a que Schreck fuera reclamado para actuar en obras de teatro durante el rodaje de la película, pues los actores en aquel entonces no paraban quietos y aún no se había establecido el empleo único de actor de cine. También surgió la leyenda de que el propio F. W. Murnau interpretó al vampiro.


En el año 2000 se estrenó 'La sombra del vampiro', explotando la leyenda del rodaje de 'Nosferatu'. Dirigida por Elías Merhigey, con actores de la talla de John Malkovich, haciendo de Murnau, y William Dafoe interpretando a Schreck. La película está muy bien, es todo un tributo al origen del cine y a la la leyenda que rodeó la película de Murnau. Y por supuesto, es obligada para los fans de 'Nosferatu'.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tras la sombra de Nosferatu (1)



‘¿Por qué las has matado? Pobres flores…’

En marzo de 1922, en el zoológico de Berlín, se estrenó ‘Nosferatu, eine Symphonie des Grauens’. El director era F.W. Murnau, un talentoso esteta que se saltó las pautas del expresionismo para rodar en exteriores. Hay que destacar también al guionista Henrik Galeen y a Albin Grau, por sus aportaciones conceptuales y artísticas en la gestación de esta película. El argumento se basó en la novela ‘Drácula’, de Bram Stoker, y por ello hubo muchos problemas legales que casi convierten este título en la película perdida más valorada de todos los tiempos. Afortunadamente pudo salvarse, pero ya hablaremos un poco sobre ello en la siguiente entrada.

‘Nosferatu’ es una de las películas más terroríficas de la historia, impactó sobremanera en los espectadores de la época e incluso posteriores (tengo un amigo que lo pasó mal viéndola). Es la apuesta más atrevida y radical por lo demoníaco, una de las obsesiones del cine expresionista. Por cierto que para rodar la película hicieron falta muchas ratas, ratas que aún en la pantalla aterrorizaron a los espectadores europeos de los años veinte, y que de ninguna manera emularían los americanos en los films de Hollywood, pues esta película era considerada de mal gusto, y lo americanos se asustaban con mucho menos. El clásico 'Drácula', que se rodaría años después en América, apenas muestra un armadillo y un par de animales inofensivos, y solo eso bastó para impresionar al personal. 

Pero vayamos al meollo. La magia del film está en una profundidad mostrada en pocas pinceladas: los personajes parecen sencillos, la historia parece transparente, pero en realidad son de alto nivel metafórico. Murnau era un intelectual tanto en el buen sentido como en el malo, pues sólo pensaba en el público culto, lo cual era aún una perspectiva innovadora en la cinematografía, tan despreciada por tantos; para él una película debía ser ante todo una obra de arte. ¡Qué diferencia con la industria cinematográfica que se formaría en los años sucesivos! Sin embargo ‘Nosferatu’ recibió respuestas desiguales por parte de la crítica y el público. Tuvo su éxito, pero ni mucho menos el que se esperaba, al menos en aquel entonces.

El film nos habla del enfrentamiento con el Mal, pero no tanto de forma moralista o maniquea, como estética. 'Nosferatu' es ante todo una obra estética.  Hay dos personajes clave: ‘Ellen’ y El conde ‘Orlok’. Ellen no está sola, está casada con Hutter, ambos forman un matrimonio joven y alegre. Orlok está sólo, es el vampiro Nosferatu, una sombra amenazante, casi fantasmal, que no tiene nada de romántico ni de humano, es un monstruo singular en la historia del cine, imposible identificarse con él, la mismísima encarnación del Mal. Este vampiro es feo y repulsivo, como una enorme rata, su aspecto exterior refleja su esencia como entidad casi metafísica: el Mal en estado puro, sin atenuantes que lo exculpen ni explicaciones que lo hagan digerible. ¿Qué es el Mal? La guerra que se llevó a tantos jóvenes – esta película hace un guiño confesado a los desastres de la guerra-, el dolor, la muerte, la fatalidad… Murnau lo resuelve en una confrontación estética y vitalista: es mal es lo feo, lo que acaba con la felicidad. Lo contrario es la juventud, el amor y la belleza. Todas las víctimas del vampiro son jóvenes. Ellen y Hutter se aman. Nosferatu es viejo y se alimenta de la sangre de los jóvenes como un parásito.


La historia comienza con un viaje hacia lo desconocido. El joven Hutter tiene que ir a Transilvania a hacer unas gestiones. Su cliente, el conde Orlok, un solitario aristócrata que vive en un viejo castillo ruinoso, quiere mudarse a la ciudad – concretamente a la casa que está enfrente de la del propio Hutter y su esposa -, y para ello requiere los servicios del joven en persona. Hutter acepta encantado el trabajo, porque su siniestro jefe de la agencia inmobiliaria - y agente de Nosferatu - le prometió buena remuneración: 'Usted podría ganar una bonita suma de dinero... Sólo le costará un poco de esfuerzo... una pizca de sudor y quizás... un poco de sangre...' Pero Ellen se ensombrece de golpe. Murnau parece darnos a entender que la mujer conoce a Nosferatu antes aún de que éste haga aparición. Hay entre ellos una extraña comunicación durante la película, en una escena llegan a mirarse, a pesar de encontrarse a cientos de kilómetros el uno del otro. Ellen es pura vida, ama profundamente, es tan sensible que le duele hasta que se arranquen las flores del campo.

Hutter casi deja su vida en el castillo del conde Orlok. La primera aparición del conde ya nos dice mucho de él: surge de un agujero negro como una rata sale de una alcantarilla. Cuando marcha hacia la ciudad se lleva consigo cientos de ratas. Aquí el vampiro es la peste que diezma a la población de la ciudad. Se cierran puertas y ventanas, cada día muere más gente, los ataúdes desfilan por la calle en marcha fúnebre. El mal en el ambiente provoca que la gente se vuelva temerosa y violenta, como vemos en la escena donde un tropel de gente persigue a Knock, agente del mal y chivo expiatorio. Se topan con un espantapájaros y lo patalean, les da igual que sólo sea un espantapájaros. Por eso se ha trasladado Orlok a la urbe, para expandir la plaga, el mal es contagioso.

Para Murnau, la única forma de vencer al mal es por medio de la belleza y el amor. La bella Ellen se sacrifica y abre las ventanas de par en par, ofreciéndose al vampiro. Lentamente, una negra sombra sube las escaleras en una escena ya mítica para nuestras retinas: Ellen está tumbada en la cama y vemos la sombra de la garra de Nosferatu aprisionarle el corazón. El vampiro se pasa la noche bebiendo su sangre, pierde la noción del tiempo y olvida que está a punto de amanecer. Intenta escapar, pero ya es demasiado tarde, los primeros rayos del sol acaban con él. Termina la peste, se esfuma la sombra. Ellen también ha muerto, como una flor arrancada de la hierba.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

El Golem


Nuestra siguiente película es ‘Der Golem, wie er in die Welt Kam (1920), aquí conocida simplemente como ‘El Golem’. Dirigida a medias por Henrik Gaalen y Paul Wegener, que además la protagonizó y ya apareció en este blog en otra ocasión. Wegener estaba tan enamorado del mito del golem de Praga que realizó nada menos que tres películas sobre él desde 1914 hasta 1920. Ésta que propongo hoy es su obra definitiva, basada en la novela de Gustav Meyrink, publicada en plena Gran Guerra.

La leyenda del golem ha sido siempre muy sugestiva, como la propia ciudad de Praga. La palabra ‘golem’ en hebreo es peyorativa, significa algo así como ‘torpe’ o ‘tonto’. Bajo el uso que nos ocupa es muy antigua, Adán fue el primer golem, ya que fue creado por Dios del barro. Los golems creados por hombres son tontos, ni siquiera pueden hablar, obedecen órdenes mecánicamente como los robots. Ha habido numerosas leyendas medievales sobre sabios rabinos que creaban sus propios esclavos golems a partir del barro, pero la leyenda más famosa es la del rabino Low de la vieja sinagoga de Praga. Low dio vida a su criatura artificial para salvar al guetto judío, que por aquel entonces - quizás porque estaba viviendo un momento de esplendor - sufrió severas hostilidades, acoso y derribo. 

¿Cómo se da la vida a un golem? Basta con introducirle un papelito con una palabra escrita en la boca o en el pecho. Esa palabra es secreta y no puedo escribirla aquí. Pero hace falta ser rabino y haber dedicado toda la vida al estudio y la oración, así que si ustedes no reunen estas condiciones y ni siquiera están circuncidados, no lo intenten en casa. Para comprender mejor este mito hay que tener en cuenta algunos aspectos de la mentalidad antigua. La concepción que se tenía del lenguaje no tiene nada que ver con la nuestra, es una concepción que ya pertenece a la edad antigua. Desde el Génesis -‘Dijo Dios: ¡Hágase la luz! Y la luz se hizo’- hasta San Juan -‘En el principio fue el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el verbo era Dios- hay ejemplos de sobra para ver la importancia del lenguaje hablado y escrito. 

La palabra no se limitaba a designar, sino que estaba unida al objeto, por eso en ciertas culturas algunas personas tenían varios nombres, uno público y al menos uno privado, el verdadero nombre no se podía desvelar porque se desvelaba la propia esencia. Cuando Moisés habló con la zarza ardiendo en el monte Sinaí quiso preguntarle quién era, desentrañar su misterio, y eso quería decir saber su verdadero nombre: ‘ellos me preguntarán: `¿y cuál es su nombre?´ Entonces, ¿qué podré decirles? Dios le contestó: `Yo soy el que Soy’. Tú, pues, dirás a los israelitas: `Yo Soy´ me ha enviado a vosotros.’ ‘Yahvé’ no es el auténtico nombre de Dios, sólo es el nombre público, el Dios hebreo era conocido por varios nombres, pero nadie podía saber el verdadero nombre de Dios.


Asimismo, los cabalistas se dedicaban a la interpretación de los textos sagrados. Partían de la premisa de que entre sus líneas aparentes se encontraban otras escondidas, y luego otras más, y así iban haciendo sus cálculos. Aún hay vestigios de esa forma de pensar en nuestra cultura, todo el recetario mágico de ‘abracadabras’ y ‘Ábrete Sésamo’ de los cuentos de hadas que han llegado a nosotros proviene lejanamente de esa concepción antigua del lenguaje. Para los hebreos, además, el lenguaje era creador. Dios honró a Adán permitiéndole poner un nombre a cada especie animal. Con este 'nombrar', Adán fue el privilegiado que participó humildemente en la creación. Por eso es una palabra lo que puede dar vida al barro inerte, y así en este mito el hombre aparentemente se iguala a Dios, creando a un ser aún inferior a él, un 'golem' tonto y servicial.

¿Tonto y servicial? Eso es lo que pensaba el bueno del rabbi. Golem comenzó siendo un pétreo esclavo, pero le bastó saborear algunas mieles de la vida para desear la libertad. Una mujer le ofreció una flor, y ese mismo día el rabino Low descubrió horrorizado que su criatura se negaba a obedecer sus órdenes.

‘Der Golem, wie er in die Welt Kam’ es innovadora en arquetipos cinematográficos. El Golem es el primer monstruo del celuloide, precursor tanto de los monstruos de la ‘Universal’ de los años treinta como de los futuros robots y androides de la gran pantalla. Por primera vez el monstruo simboliza los instintos humanos que salen a flote sin control. Golem es además el abuelo de Frankenstein, es creado de la materia inerte para ser un dócil esclavo y acaba rebelándose contra su creador y contra el mundo. La humanización de la criatura llega hasta el punto de hacerle sentir lujuria por la bella hija del rabino. Wegener - que además de director era el actor que daba vida a Golem - marcó el estilo que definiría al arquetipo optando por los movimientos rígidos. También es la primera película que introduce al sabio capaz de crear vida, pero en este caso no por motivos egoístas, sino por defender al pueblo judío, que confía en él. El desenlace final, con Golem furioso sembrando el pánico en el guetto, no es culpa del rabino, sino del fatal destino humano, un motivo muy romántico. Hay una historia de amor y desamor por medio, por supuesto, pero me ahorraré esos detalles.


Mención especial merecen los decorados. Hans Poelzig realizó un trabajo excelente creando esa ciudad medieval de calles claustrofóbicas y torres picudas. Wegener nunca pretendió hacer una película expresionista, pero su obra se incluyó dentro del expresionismo alemán sólo por la arquitectura onírica de Poelzig y por la dirección artística de Rochus Gliese. El expresionismo estaba de moda, y las obras cinematográficas relevantes que incluyesen algún detalle de esa corriente se metían en el saco sin más.

No puedo dejar de contaros la muerte de Golem, porque es una escena famosa. Dejando incendios y destrucción tras de sí, la criatura abre los portones del guetto sin esfuerzo y ya fuera se topa con una niña pequeña que había estado jugando tranquilamente con sus amiguetes. Golem se acerca y la toma en brazos cariñosamente. Ella juguetea con la estrella que tiene el monstruo en el pecho y sin querer se la quita, matándole al instante. Luego el resto de niños se suben sobre el caído corpachón de arcilla para seguir jugando. Hay dos cosas a tener en cuenta aquí: Lo primero es que Golem muere accidentalmente jugando, ya completada su humanización, como un niño más; lo segundo es que la niña que acaba con su vida es el estereotipo de niña rubia aria. Esto último ha sido siempre muy comentado, no en vano esta historia basada en cuentos judíos se llevó a la pantalla en una época en la que Alemania avivaba un odio cada vez más encendido hacia los judíos, cada vez se dejaban oír más las historias de conspiraciones y sionismo. Desde ese punto de vista el Golem podría ser la materialización de todo ese miedo, a la vez que una premonición de lo que estaba por llegar.